Así funciona un colchón antiácaros

Todo el que sufre de algún tipo de alergia sabe como, en demasiadas ocasiones, esta patología llega a condicionar su día a día. El asma, en concreto, es una incómoda enfermedad crónica que puede incluso llegar a interferir en gran medida en nuestro descanso. Por ello, se hace necesario elegir un colchón antiácaros como principal medida para asegurarnos un sueño reparador, sin interrupciones durante la noche.

 

¿Qué es un colchón antiácaros?

Con el fin de disminuir cuanto antes las posibles reacciones alérgicas y los molestos ataques de asma, enfermedad que afecta a 5 de cada 10 personas, es muy importante que la superficie en la que descansemos no esté compuesta por materiales que ayuden a acumular polvo. Los ácaros, diminutos seres vivos de la familia de los arácnidos, campan a sus anchas por cualquier superficie: están en el aire y hasta en nuestra piel. Además, son responsables de la inflamación de las vías respiratorias, lo cual causa repetitivos episodios de asfixia y fuerte tos.

Las personas que pueden tener ataques de asma deben mantener un nivel bastante alto en higiene y limpieza en el hogar, impidiendo la acumulación de polvo en cualquier lugar y, sobre todo, en la cama. Por eso, una de las soluciones para solventar la incomodidad de despertar en mitad de la noche teniendo problemas respiratorios es la de adquirir un colchón antiácaros.

Una de las opciones que podemos encontrar en el mercado es la de aquellos productos para el descanso elaborados con productos acaricidas, que son sustancias químicas (en aerosol, en polvo o líquido) que destruyen los huevos y larvas del diminuto parásito. Sin embargo, pasados los 3 primeros años de uso, este remedio suele perder eficacia.

La opción más natural y la que no conlleva ningún peligro de toxicidad es aquella en la que los colchones y almohadas han sido fabricados con textiles que repelen los ácaros, como la seda natural, que está compuesta por una proteína que hace del colchón un ambiente inhóspito para estos microscópicos pero potencialmente dañinos insectos omnipresentes.

Disminuyendo las probabilidades de que los ácaros duerman con nosotros, conseguiremos que nuestro descanso tenga una mejor calidad. ¿A qué esperas para olvidarte de esas molestas noches de insomnio causadas por la alergia?

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