Beneficios de dormir con tus hijos

Dormir con los hijos es un tema controvertido, ya que existen muchas opiniones dispares al respecto. En Khama, analizamos los pros y contras de esta práctica, para que puedas sacar conclusiones por ti mismo.

¿Por qué los niños necesitan dormir con sus padres?

Científicamente se sabe que los recién nacidos y los bebés necesitan dormir con sus padres, ya que se encuentran en fase de desarrollo neuronal. En ese periodo incipiente de sus vidas, los niños tienen un mecanismo de apego necesario, el cual ponen en marcha por puro instinto de supervivencia (el ser humano no podría vivir fuera de los brazos de su congénere).

Es por esta razón por la cual el bebé se mantiene en calma cuando siente la cercanía de sus padres, a través de sus sentidos. En caso de no existir este contacto, se produce el llanto por la reactivación de la hormona cortisol (la cual propicia la aparición de los estados de estrés y nerviosismo). Igualmente, al dormir cerca de la madre, el bebé logra regular de manera automática su temperatura corporal, su frecuencia cardíaca y respiratoria y consigue una mejor succión durante el momento de la lactancia.

¿Hasta cuando es recomendable dormir con niños?

Se recomienda permitir el colecho con los más pequeños hasta que ellos no necesiten sentir la seguridad de la cercanía con los padres. Aunque es importante que aprendan a dormir solos y luchen contra sus terrores nocturnos, es muy positivo que encuentren en la cama de sus padres un lugar en donde poder compartir un momento de relax en familia.

Realmente, en el equilibrio de esta permisividad está la clave para evitar problemas futuros. Durante su crecimiento, es necesario ir ayudándoles a dormir solos en su propio colchón, para hacer que la dependencia a descansar fuera de su cama no acabe por impedir el descanso de toda la familia. Cuando un niño alcanza una edad en la que se vale por sí solo, el dormitorio de los padres debe quedar relegado a ocasiones especiales, como un desayuno en la cama con toda la familia.

 

¡Duerme con los niños o sin ellos, pero duerme bien!

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