Cómo pasar de la cuna a la cama

El gran dilema, cuando nuestros pequeños ya han dejado de ser bebés, es saber elegir el momento adecuado para que pasen de la cuna a la cama. ¿Cuándo es mejor hacerlo? Hay padres que prefieren zanjar el proceso acostando a sus hijos en camas individuales de tamaño estándar y otros, apuestan la opción de comprar un mueble cuna cama, el término medio. Sea como fuere, tan importante es el soporte como el colchón sobre el cual nuestros hijos comenzarán a descansar para desarrollarse día a día hasta la edad adulta.

 

¿Cuándo pasar de la cuna a la cama?

A pesar de que existe diversidad de opiniones sobre este tema, la edad recomendada para hacer el cambio es los dos años, momento en el que el crecimiento del niño comienza a ser evidente. ¡A esa edad la cuna se le ha quedado pequeña! Un hecho que lo demuestra es cuando tu hijo ya es capaz de “escapar” de ella, escalando o saltando. Es por esto que, para evitar golpes y posturas incómodas durante su sueño por la falta de espacio, se hace necesario el paso a una cama más acorde con su nueva estatura y peso. Ganará en confort y tendrá total libertad de movimientos.

Es importante que, antes del cambio, nuestro pequeño ya haya adquirido un buen hábito en el sueño. Para que este proceso sea más fácil y su adaptación más rápida, es mejor que previamente hayamos conseguido adaptarle a unos horarios de sueño fijos y a una rutina agradable para ir a dormir. De este modo, el paso de la cuna a la cama será menos extraño y casi no tendrá importancia.

Se elija el tipo de cama que se elija para el cambio, lo más importante es que esta sea firme, para un correcto desarrollo de su espalda, y que tenga un colchón adaptado a cada fase del desarrollo corporal, para ayudar a un correcto crecimiento durante el sueño.

 

Cómo hacer el cambio de la cuna a la cama

  • Para que tu pequeño se sienta seguro, añade unas barreras a los bordes de la cama para que pierda el miedo a caerse. No deberías colocarla cerca de las ventanas o próxima a algún enchufe. Igualmente, no debería tener salientes o ser demasiado alta.
  • No dejes la puerta de la habitación cerrada y pasa a vigilarlo de vez en cuando, para que no se sienta solo o indefenso ante cualquier terror nocturno en su nueva cama. También puedes colocar una luz nocturna de algún color que le guste, para que pueda descansar más tranquilo.
  • La noche del cambio, trata de mostrar optimismo y explícale las razones positivas que tiene dormir en la cama nueva. ¡Transmítele la alegría de saber que ahora es mayor! Una buena idea es hacer una celebración con toda la familia, acompañando al pequeño antes de dormir en la nueva ubicación.
  • Ofrécele una almohada infantil acorde a la altitud de su cuello, para que pueda agarrarse a ella y dormir correctamente apoyado en ella.
  • No está de más que tu hijo vea cómo la cama desaparece del dormitorio. Si se pone triste al verla desmontada, explícale que ahora tendrá más espacio para jugar.

¿Estás listo para que tu pequeño crezca bien gracias a un descanso saludable? ¡Prepárale para el cambio con nuestros consejos!

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