El origen del pijama

El pijama es una de las prendas que más utilizamos en el día a día. Porque no sólo lo llevamos cuando dormimos, se trata de una vestimenta cómoda que viene bien incluso para estar por casa, en esos días de descanso en el sofá. Pero… ¿de dónde viene?

¿Desde cuándo la usamos?

La palabra “pijama” tiene su origen en un vocablo hindi y persa paejama, el cual designaba el hábito utilizado para preservar la higiene, la salubridad de la cama y brindar una mayor comodidad al cuerpo mientras descansa. Parece ser que ya en el Imperio Otomano esta prenda tenía este rol, muy semejante a su uso actual, aunque también se utilizaba para calentar las piernas (se dice, de hecho, que su nombre significa literalmente “ropa para la pierna”), en una época en la que no se habían desarrollado aún con eficacia los sistemas de calefacción.

Evolución a través de los siglos

Hasta el siglo XVII, mujeres y hombres habían estado utilizando largos camisones abrochados hasta los pies abrochado en su parte frontal,  fabricados en lana o en terciopelo, para evitar dormir desnudos en la cama. Pero a partir de ese momento, con el auge de los viajes en barco y el inicio de lo podría considerarse el primer “turismo”, comenzaron a hacerse populares unos pantalones importados de Persia que eran los primeros pijamas que llegaban a occidente.

Estas prendas, en un principio, eran holgados, con la intención de permitir una mejor libertad de movimientos al dormir. Estaban fabricados con textiles suaves, para facilitar la transpiración y el confort.

Es en el siglo XIX cuando Inglaterra, que en ese momento tenía como colonia a la India, decidió adoptar a su estilo aquella exótica ropa para dormir, incluyéndole detalles y ornamentación enfocados al lujo. Dejó de ser unisex para crear un modelo masculino y otro enfocado a la mujer. De hecho, el pijama pasó a ser una prenda apta sólo para bolsillos de personas adineradas, a pesar de que hasta ese momento se trataba de ropa accesible a todas las clases sociales, por la simpleza de su diseño primitivo.

A día de hoy, gracias a la revolución industrial a la confección en cadena, los precios de estas prendas son accesibles para todo el mundo y podemos elegir entre millones de diseños y materiales, tanto orgánicos como sintéticos.

¿Y tú? ¿Duermes en pijama?

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