Descanso

No es bueno dormirse en el sofá, mejor en un colchón KHAMA

Sofá, manta, peli y palomitas está bien como plan de domingo. Y si llueve mejor. Leer la prensa en formato papel con las piernas cruzadas y el brazo apoyado en el reposabrazos mientras suena de fondo el disco ‘Trouble Will Find Me’ de The National del tirón es muy in love de planes en el sofá. El placer de tumbarse a ver nada en la tele es otro positivo alto para el rey del salón. Y lo de calentar antes de jugar el partido también. Match asegurado. Cosas buenas que pasan en el sofá.

Por el contrario, en el sofá no pasan cosas malas pero sí cosas que no son buenas o que son recomendables evitar. Acciones cotidianas que por, nuestro estilo de vida, hemos normalizado y no son del todo saludable como comer en el sofá, o mejor dicho: cenar en el sofá. Empezamos no sentándonos en la mesa para no cenar mucho y luego en el sofá nos ponemos morados picando un poco de esto y un mucho de lo otro. Además de cenar más de lo debido lo hacemos adoptando una postura incómoda, medio encorvados, que no nos prepara precisamente para el descanso posterior en la cama. Otra: trabajar desde el sofá. Hemos medio normalizado que lo de teletrabajar es hacerlo en pijama y desde el sofá. Otro mal hábito que nos remite a adoptar una mala postura corporal, pero esta vez disfrutando un poco menos.

Y luego está lo de quedarse dormido en el sofá. No lo de clisarse 15 minutos con el experimento del ‘Hormiguero’, no, quedarse sopa en el sofá e irse a la cama con los ojos semi cerrados —haciendo fuerza— a las 4 de la mañana. Ahí es cuando le hemos metido el España-Malta al cuerpo y que por muy KHAMA que sea el colchón tiene pinta de que mañana será el peor día de la semana. O del mes. O del año. Juego, set y partido. No es bueno dormirse en el sofá, mejor en un colchón KHAMA.