Mantener la cama limpia no es solo una cuestión de orden. También influye en la comodidad, en la higiene diaria y en cómo se conserva el colchón con el paso del tiempo. Una cama bien cuidada se nota al acostarte, al dormir y también al despertar.
La buena noticia es que no hace falta complicarse. Con unos pocos hábitos y los textiles adecuados, puedes mantener tu cama en mejores condiciones durante más tiempo.
Empieza por proteger el colchón
Si hay una pieza clave para mantener la cama limpia, es el protector. Ayuda a prevenir manchas, humedad y suciedad, y hace mucho más fácil el mantenimiento diario. En KHAMA, por ejemplo, el protector Furo está pensado precisamente para eso: proteger el colchón con un tejido Tencel impermeable, transpirable y suave al tacto.
Ventila la habitación y deja respirar la cama
Uno de los gestos más sencillos y más útiles es ventilar el dormitorio cada mañana. También conviene airear el colchón de forma ocasional para ayudar a eliminar la humedad acumulada y mantener un entorno más saludable. Antes de hacer la cama, dejar que respire unos minutos puede marcar la diferencia.
Lava la ropa de cama con regularidad
Las sábanas, las fundas de almohada y los protectores están en contacto continuo con el cuerpo, así que conviene lavarlos de forma frecuente. KHAMA indica que muchas de sus prendas de ropa de cama son aptas para lavadora, aunque siempre recomienda seguir la etiqueta de cuidado de cada producto. Además, en su contenido sobre ácaros recuerda que lavar la ropa de cama regularmente, idealmente a 60 °C cuando el tejido lo permita, ayuda a reducir ácaros y alérgenos.
No te olvides de la almohada
La higiene de la cama no termina en el colchón. La almohada también necesita atención. En KHAMA muchas de sus almohadas son lavables, pero insisten en revisar siempre la etiqueta antes de hacerlo para seguir las instrucciones específicas de cuidado.
Limpia el colchón con cuidado
Aunque uses protector, conviene limpiar el colchón de vez en cuando. KHAMA recomienda aspirarlo cada pocos meses para retirar polvo y alérgenos. Si aparece alguna mancha, lo mejor es utilizar productos suaves y evitar tanto los químicos agresivos como una aspiración excesivamente potente, ya que podrían dañar los tejidos o las capas del colchón.
Gíralo y mantenlo en buenas condiciones
La limpieza también tiene que ver con el mantenimiento. KHAMA recomienda girar el colchón de cabeza a pies cada tres meses para favorecer un desgaste más uniforme y conservar mejor sus prestaciones con el tiempo.
Lava los textiles de abrigo cuando cambie la temporada
Nórdicos, fundas y otras capas de abrigo también forman parte de la higiene de la cama. Lo más práctico suele ser aprovechar el cambio de temporada para lavarlos y guardarlos limpios. En el caso de la ropa de cama de KHAMA, la recomendación general vuelve a ser la misma: revisar siempre la etiqueta de cuidado antes del lavado.
Mantener limpia tu cama es más fácil de lo que parece
No hace falta hacer grandes esfuerzos para notar una mejora. Proteger el colchón, ventilar cada mañana, lavar la ropa de cama con frecuencia y limpiar el colchón con cuidado son hábitos sencillos que ayudan a mantener la cama más limpia, más fresca y en mejores condiciones durante más tiempo.
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