Cambios fisiológicos que ocurren mientras dormimos

¿A quién no le gusta dormir? Dejarse caer en los brazos de Morfeo es uno de los grandes placeres gratuitos que tiene la vida. Además, es algo que necesitamos hacer día tras día, en mayor medida durante la noche, aunque hay muchos que siguen manteniendo fielmente la sana tradición de la siesta. Durante el tiempo en el que descansamos, en nuestro organismo ocurren ciertos procesos imprescindibles para nuestra supervivencia , ¿lo sabías? Y no nos referimos solo a las fases del sueño. ¿No te pica la curiosidad? ¡Sigue leyendo!

 

Funciones corporales activas durante el descanso

¿Qué ocurre cuando nos tumbamos sobre nuestro colchón, cerramos los ojos y descansamos profundamente? Primeramente, el cuerpo pasa a un estado de “stand by”, pero ello no significa que deje de llevar a cabo funciones importantes. Durante las horas de relax y desconexión, el organismo sigue quemando calorías puesto que las funciones orgánicas básicas siguen ocurriendo con normalidad, aunque no seamos conscientes de ello. De hecho, hay un gasto energético para continuar respirando, para asegurar que sigue latiendo el corazón y para que la sangre continue llegando a todo nuestro cuerpo. Eso sí, dormir no hace milagros:  no por quedarte traspuesto doce horas… adelgazarás mágicamente.

Aunque parezca increíble, en nuestra edad adulta también crecemos mientras dormimos. Y esto es obra del alargamiento de espalda que tiene lugar al relajar la musculatura de nuestra columna, que se expande al no encontrar tensión, mientras nos dejamos vencer por el sueño. Nuestro cerebro, a su vez, se resetea durante la vigilia sin dejar de funcionar. Eso significa que las células cerebrales que se encargan de la reparación de las conexiones neuronales trabajan a mayor velocidad, permitiéndote despertarte despejado.

Igualmente, mediante un sueño reparador es posible controlar el nivel de glucosa en sangre y disminuir la frecuencia del corazón, haciendo que el sistema cardiovascular “descanse”. Es muy importante, para poder conseguir una relajación total que no altere la etapa de reparación, que se duerma un mínimo de siete horas seguidas.

Por último, cuando descansamos bien, fortalecemos nuestra salud general. Con el insomnio, aumentan las posibilidades de padecer ansiedad, por lo que la propensión a la obesidad es mayor, al igual que de padecer diabetes.

¡Descansar bien es vital!

 

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