Colecho: ¿qué es? Beneficios e inconvenientes

Cualquier padre primerizo se hace esta pregunta: ¿es bueno el colecho? Hay muchas opiniones al respecto, tanto de médicos como de psicólogos infantiles que defienden este hábito o lo consideran poco aconsejable. Trataremos de desgranar los pros y contras. Así podrás tomar la decisión que creas más conveniente para asegurar un descanso saludable a tu pequeño.

 

¿Qué es el colecho?

Colecho es el nombre que se le da a la costumbre de dormir con nuestro bebé en el mismo colchón. El objetivo es crear mayores vínculos con nuestro hijo y para vigilar su sueño. Es una opción a la alternativa de acostarle en una cuna o en el moisés.

 

Pros y contras 

Ciertos profesionales de la psicología infantil indica que el colchecho es una práctica positiva e integradora. Buena tanto para el bebé como para los padres, siempre que se preste atención a unas medidas de seguridad. De hecho, que compartan cama padres e hijos es un hábito muy natural que es tradición en muchas culturas.

Algunos estudios avalan que cuando el bebé o niño pequeño duerme junto a su madre en la misma cama, este es capaz de tener un sueño más profundo y tranquilo. Igualmente, ayuda a que el bebé regule mejor su temperatura corporal. Se debe a la sincronía térmica que permite la “piel con piel” entre la madre y el hijo lactante. Esto propicia un descanso de más calidad para padres e hijos.

La madre permanece atenta a nivel inconsciente durmiendo junto a su bebé. Esto le permite ser capaz de reaccionar y detectar muy rápidamente las necesidades de su hijo. Por ello, el pequeño no llorará tanto durante la noche, al no necesitar tantas atenciones, bajando su nivel de estrés y sintiéndose reconfortado inmediatamente.

El colecho permite también un refuerzo emocional entre los padres y el pequeño, haciendo que dormir en “manada” fomente un descanso placentero y tranquilo. Además, ayuda a evitar la muerte súbita del bebé ante la detección de cualquier anomalía durante su periodo de descanso nocturno.

Por el contrario, muchos profesionales de la medicina indican que esta práctica no es segura. Existe riesgo de aplastamiento, caída al suelo o de asfixia accidental del infante. A la larga, puede resentir las relaciones de pareja, al compartir el espacio íntimo de la cama. Otros especialistas indican que esta forma de descansar en familia es poco higiénica. Podría propiciar el contagio de enfermedades comunes al bebé, más vulnerable a bacterias y virus.

A pesar de que el colecho es una decisión de los padres, no es recomendable que un bebé duerma solo en otra habitación antes de los tres meses. Y una vez adoptada esta costumbre, no debería extenderse más allá de los cinco años, para que el niño comience a tener intimidad y autonomía.

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